viernes, 15 de noviembre de 2013

Gracias...

Son las 3 de la madrugada, tus amigos y tú estaban festejando Halloween. Han visto sus películas de terror favoritas, contado sus historias de terror favoritas, y hasta intentaron el viejo truco de "Verónica" en tu espejo. Luego de que tus amigos se fueron, te estiras y bostezas, decidiendo que es hora de echarte a la cama, así que vas directamente a tu cuarto para dormir una siesta.

Después de un rato, valga la redundancia, te das cuenta de que no te puedes sacar las imágenes de los monstruos ficticios que recién viste en tu televisor. "Meh... me voy a odiar por esto en la mañana", dices con voz alta mientras prendes tu lámpara, sabiendo que cuando eras niño, una luz de noche te ayudaba a dormir. A minutos de dormir, acurrucado y confortado debajo de tus tibias sábanas, tus ojos se cierran lentamente, inundando tu mente con placenteros pensamientos...

...eso pasa, al menos hasta que detectas algo moviéndose frente a la lámpara, creando una sombra frente a ti. Parpadeas, mientras empiezas a dirigir la vista hacia la lámpara, una mano en descomposición te toma por el hombro y una voz dice: "Gracias por encender las luces, tenía problemas para encontrarte en la oscuridad..."

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Manos

Carola y yo siempre fuimos las mejores amigas. Ayer ella me invitó a su casa, a jugar y a que me quedara a dormir. La verdad, no supe si aceptar su invitación, porque aunque tengo ya ocho años, jamás me animé a quedarme en la casa de nadie.

— No te preocupes— me dijo ella —todo estará bien.

Acepté y me fui con ella luego de la escuela. Jugamos hasta el anochecer, cenamos, y su madre nos dejó ver una película antes de ir a dormir. Cuando llegó la hora de acostarse, me di cuenta de un problema.

La habitación de Carola tiene las dos camas (la de ella y la de su hermana mayor, que se fue de viaje) separadas por el espacio que ocupa la mesita de luz. Pero arriba de la misma, no hay una lámpara que encender durante la noche.

Traté de ser fuerte y no decir nada para no quedar como una bebé, pero cuando nos acostamos y la mamá de Carola apagó la luz, no pude evitar sentir miedo.

— ¿Qué pasa? — me preguntó mi amiga. — Nunca te dije, pero tengo mucho miedo a la oscuridad— contesté. — No tiene nada de malo, es algo muy común. Tengo una idea: saca la mano que tienes de mi lado y toma la mía, así no tendremos miedo.

Me pareció un buen plan, y cumplí lo que me dijo. Cuando por fin sentí su mano aferrada a la mía, mi miedo desapareció, y pude dormir.

Esta mañana, desperté acurrucada contra la almohada, y agradecí que Carola me diera valor para quedarme. Noté que ella también estaba despierta, y le dije gracias.

— No fue nada, sólo tuve que hacer esto... — e intentó darme la mano.

Pero cuando yo también quise tomársela, descubrimos que por más que nos esforzáramos, jamás alcanzaríamos una la mano de la otra desde la cama.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Los doce sonidos

Corría el año de 2005, recién había obtenido suficiente dinero como para poder pagar una buena conexión de Internet. Estaba muy emocionado debido a la cantidad de música y videos que podía obtener. Esa tarde me la pase bajando juegos y música, pero ya llegada la noche mis intereses se volvieron más obscuros…. Grave error. Buscando ente diversos programas psicofonías y relatos de terror me topé con un archivo bastante peculiar llamado “Rec06.mp3” y decidí bajarlo debido a la interesante etiqueta que tenía debajo, en la descripción del archivo rezaba la siguiente oración: “Este es parte de los 12 sonidos del archivo original de Odeo Takashima, si tienes alguno de los otros 11 no dudes en contactarme”. -¿Los 12 sonidos?- pensé. –Suena a algo bastante interesante como para entretenerme un rato-. Al reproducir el archivo escuche lo que podría definir como una especie de ronquido o gruñido de algún ser vivo, como una respiración bastante dificultosa de un ser que agoniza, acompañado de ciertos toques macabros que me erizaron todos los vellos del cuerpo.

Pensé en abandonar mi búsqueda cuando vi que el archivo no se había descargado solo, este estaba acompañado con una advertencia en formato .txt que abrí casi inmediatamente. Dicha advertencia me dejo bastante intranquilo y lleno de inseguridad. “Ahora que has reproducido uno de los 12 sonidos prepárate para lo peor, dice la leyenda que si no reproduces el archivo Rec08.mp3 después de escuchar alguno de los otros 11 tu vida se volverá un infierno. La leyenda es cierta y te confesare que he disfrutado mi ultima hora de vida.”.

¿Que podía pensar en ese momento?… ¿Es acaso una broma de muy mal gusto?, ¿Un tipo sin nada mejor que hacer con una conexión a Internet muy rápida? Mi tercera idea no llego debido a que ruidos muy extraños comenzaron a hacerse notar.

Fuera de mi ventana había un pasillo muy poco iluminado y en esa maldita noche en especial se veía más tétrico que de costumbre. Juro que había siluetas muy extrañas fuera, como si hubieran escuchado ese sonido y hubieran acudido a su llamado infernal. Comencé como loco a buscar el archivo Rec08.mp3 en el mismo servidor donde estaba alojado el original que descargue. Para mi sorpresa el usuario que lo había subido dejó de hacer actualizaciones en 2003 adivinen por que? …. Había muerto. Creí que era una broma muy pesada y que se había salido de lo que yo podía tolerar, cuando intente apagar mi PC todo enojado un mensaje de la misma computadora me lleno de terror: “El Archivo Rec06.mp3 no puede cerrarse”. El sonido empezó a reproducirse de nuevo y trate de apagar las bocinas sin éxito. Los ruidos afuera comenzaron a hacerse más cercanos y comencé a distinguir voces y murmullos. Era tanto mi miedo que no me atrevía a mirar fuera. Las luces de mi habitación comenzaron a fallar y sin embargo la PC no se apagaba. Ese maldito sonido parecía acrecentar su volumen conforme pasaban esos segundos eternos en los que no tenia idea de que hacer. Comencé a rezar en todos los idiomas que se me ocurrieron y me encomendé a todo lo bueno que conocía. Mi PC empezó a funcionar de nuevo y busque desesperadamente dicho archivo.

Encontré varias copias falsas del Rec08.mp3 que solo aumentaron mi frustración y mi miedo ante lo que estaba fuera de mi habitación. Pasadas casi dos horas empezó a llegar hasta mí un olor nauseabundo similar al de carne y sangre en estado de putrefacción, sentía que las cosas iban a ponerse peor. Quise salir a enfrentar a lo que sea que estuviese ahí, pero para mi sorpresa la cerradura se había trabado y fuera solo veía luces siniestras danzando como si compitieran por ver cual me asustaba más. Estando lejos de mi PC, y casi al borde de la locura empecé a escuchar un sonido muy extraño… como si una niña se lamentara por algo y esto le causara mucho dolor.

Los sonidos extraños fuera cesaron y esas luces macabras dejaron de danzar. El llanto de la niña las había ahuyentado y note para mi sorpresa que el archivo estaba activo en mi reproductor de audio… Estaba entre esos Rec08.mp3 que había encontrado. Aun intranquilo noté que todo funcionaba como antes y que ya no había nada fuera. Alegre y menos preocupado apague mi PC, pero decidí no borrar ninguno de esos 12 archivos que encontré esa maldita noche… Debe haber alguien que desee experimentar esa horrible sensación. Abajo encontraran el link de descarga de Rec06.mp3, es parte de los 12 sonidos del archivo original de Odeo Takashima, si quieren alguno de los otros 11 no duden en contactarme” Felices pesadillas.

Para los que se pregunten quién fue Odeo Takashima. Este chico en 2002 fue de los primeros japoneses en obtener un reproductor de Mp3. Lamentablemente cuando estaba estrenándolo de camino a su hogar falleció en un accidente de tránsito que lo asesino de un modo lento y doloroso. Cuando subió al bus que lo llevaría hasta su hogar comenzó alegremente a grabar el recorrido para después escucharlo. Mientras hacia esto un conductor impertinente golpeo con un camión de construcción repleto de varillas de acero la parte lateral derecha del bus. Una varilla de acero de 10 metros le atravesó el cráneo de lado a lado mientras otras 6 se incrustaron en su cuerpo. El reproductor de Mp3 quedó intacto pero cuando un forense curioso lo conecto a una PC descubrió que dentro no había un archivo de grabación sino 12 archivos que se dice juntos forman un archivo de audio en el que se puede escuchar el momento en que el autobús es impactado por el camión de construcción, los gritos de agonía de Odeo y de las otras 17 personas que murieron esa tarde de Marzo. ¿Realmente deseas escuchar esto?

http://www.4shared.com/audio/65GJJNrQ/Rec_06.html

Smile.dog

El día que conocí a Mary E., un día de verano de 2007, realmente terminé hablando con una puerta; bueno, más que hablar con una puerta, escuché los sollozos y las plegarias que venían del otro lado de esa puerta. Hablé con Terence, el esposo de Mary durante 15 largos años. Mary aceptó verme porque a mi edad era imposible que trabajara para algún periódico y en realidad, yo no parecía otra cosa que un estudiante obsesionado con algunos temas, ocupado en su carrera y -si todo salía de acuerdo al plan- esperanzado en escribir algunas piezas de ficción, en algún momento; y eso era todo lo que yo era. Obtuve la dirección de su casa y acordé visitarlos en un fin de semana en el que yo estaría en Chicago visitando a una tía. Terence me recibió, Mary se había encerrado en su habitación. Acampamos junto a la puerta durante media hora. Terence intentó calmarla, convencerla de que saliera, pero fue inútil. Me entretuve tomando notas desde el banquillo en el que el marido me instaló. No quise dar la entrevista por perdida y traté de escuchar la discusión, captar algún dato. No logré entender mucho de lo que Mary dijo, estaba histérica y no paraba de repetir algunas cosas sobre sus pesadillas. Tras varios intentos, Terence tiró la toalla y se disculpó conmigo. Abandoné la casa un tanto desanimado, pero logré convencerme de que aquello no era para tanto, después de todo, esto era un pasatiempo y nada más. Además, si Mary nunca lograba salir de su cuarto, tenía que haber alguien más. Mary era la administradora de un pequeño foro electrónico de anuncios (un BBS), con base en Chicago, en 1992, cuando tropezó con smile.jpg y su vida cambió para siempre. Tenía apenas cinco meses de casada cuando pasó a formar parte de los cuatrocientos usuarios que, se estima, abrieron el hipervínculo; ella, sin embargo, es la única que ha hablado abiertamente sobre la experiencia. El resto han permanecido en el anonimato o quizá han muerto. Fue en 2005, cuando apenas cursaba la preparatoria, que smile.jpg atrajo mi atención por mi creciente interés en los fenómenos surgidos en internet; Mary solía ser la víctima que se citaba para darle credibilidad a un fenómeno que también llegó a denominarse como smile.dog. Lo que más me atraía era el absoluto silencio en internet sobre la cuestión, la gente familiarizada con los rumores y dispuesta a hablar sobre ellos los consideraba apenas un Hoax, pues incluso dedicando algunas horas a la tarea, es imposible encontrar la imagen. Ciertamente, existen muchas fotos manipuladas con la finalidad de hacerse pasar por la original y es eso lo que uno va a encontrar en los primeros intentos con cualquier buscador. A la imagen original se le atribuyen efectos colaterales muy significativos: ansiedad aguda, delirio y en algunos casos, epilepsia. Creo que ese es el principal motivo de que el archivo sea apenas una sombra, un fantasma que suele mencionarse de vez en cuando. ¿La censura del tópico se apoya en el escepticismo o en el miedo? Ni smile.jpg, ni smile.dog son mencionados en Wikipedia aunque virales más escandalosos como goatse (hello.jpg) o 2girls1cup, cuentan con su propia entrada; así mismo, cualquier intento de subir una contribución referente a smile.jpg, es sistemáticamente eliminada por cualquiera de los múltiples administradores de la enciclopedia en línea. Al parecer, ya se hablaba de smile.jpg en los remotos tiempos de usenet, e incluso existe una historia muy persistente sobre un hacker que en 2002, inundó los foros de sátira y humor de Something Awful con la imagen, volviendo epilépticos a casi la mitad de su público. Se cuenta también, que para finales de la década de los noventa, una cadena circuló vía eMail con el asunto: “SONRÍE, DIOS TE AMA!”. Sin importar los altos márgenes de exposición que estos eventos supondrían, pocas personas admiten haber tenido contacto con el archivo y hasta ahora, ninguna página o vínculo convincente ha sido descubierto. Aquellos que claman haber visto smile.jpg, suelen alardear agregando que en el momento en que lo vieron estaban muy ocupados como para guardar una copia en su disco duro. De cualquier modo, las descripciones de las presumibles víctimas suelen tener algunos puntos de coincidencia: un perro (cuando se especifica su raza, un husky siberiano), iluminado por el flash de la cámara en una habitación en penumbras; el único detalle que se distingue en la imagen es una mano que surge desde la penumbra y usualmente, no parece hacer nada más que “posar”, hacia el margen izquierdo. Por supuesto, el enfoque de la imagen es el perro (o la criatura similar a un perro, como también suelen llamarlo): el animal muestra una par de filas de enormes, blancos y afilados dientes, con un gesto que casi parece humano. Se suele agregar que la imagen se ha quedado dentro de la cabeza del espectador y que conforme se repite, vuelve en momentos de distracción durante el día, esta va envolviendo la mente, hasta el punto en el que la imposibilidad de pensar en otra cosa se confunde con la sensación de no poder mirar hacia otra parte y la imagen comienza despertar impresiones en los otros sentidos. Estos –por llamarlos así- episodios, parecen estar relacionados con los diagnósticos de epilepsia y también con la aparición de pesadillas, nítidas y paulatinamente más inquietantes. Después de que la condición empeora, el testigo suele terminar medicado y esto, al menos en algunos casos, suele mitigar el proceso. Supongo que el tratamiento que Mary E. tomaba, no fue parte de esos casos. Después de regresar de Chicago, me dediqué a enviar mensajes de solicitud a varios grupos de noticias, foros, sitios y listas de correo, esperando encontrar el nombre de algún supuesto testigo de smile.jpg que sintiese la necesidad de dar su testimonio. Pasó demasiado tiempo sin ninguna respuesta y en algún momento, mi curiosidad comenzó a apagarse: me encontraba camino a exámenes finales. Mary me envió un mail, a principios de Marzo de 2008:

Para: jml@****.com

De: enherM@****.net

Asunto: La entrevista del año pasado

Todavía tengo mucha vergüenza por el modo como te traté cuando me visitaste. Espero comprendas que no tuviste nada que ver con esto, fue por mis problemas… creo que hubiera podido ser más amable y espero que me perdones. Tenia mucho miedo.

Me siento acosada. He vivido así durante 15 años. El perro viene a mí en mis sueños, cada noche. Se que parece mentira, pero es cierto. Hay algo, un color, algo que hace que las pesadillas que tengo no se parezcan a ningún sueño que hubiera tenido antes… ya no recuerdo tanto los sueños que tuve antes. En mis sueños, nunca me muevo. Nunca hablo. Simplemente estoy mirando la escena de esa foto horrible, veo la mano, veo el perro y el perro habla.

He pensado qué hacer durante mucho tiempo… he tenido mucho tiempo para pensarlo. Me imagino que se lo hubiera podido enseñar a algún compañero, a algún extraño, incluso a Terence aunque la idea no me gustara. Cada noche durante quince años, smile.dog ha venido a mis sueños y me ha exigido que difunda la palabra palabra y entonces, si el perro cumple con su palabra palabra, me dejara en paz. Lo que me detiene es pensar en lo que haría si me miente y si no la cumple. ¿Y si todo se pone peor después de que lo obedezca, entonces que?

Así que nunca le he hecho caso. Durante 15 años mantuve el diskette escondido entre mis cosas. Todas las noches viene y me exige que difunda su palabra palabra. Pero yo he aguantado. Muchos de mis amigos del foro, los que vieron el archivo, dejaron de postear y luego se mataron. Otros simplemente desaparecieron y no supe más de ellos. Son los que mas me preocupan ¿que decidieron? ¿le hicieron caso?

Perdoname pero cuando hablaste con mi esposo y acordaron una cita yo sentia que al fin me iba a volver loca. Había decidido darte el diskette. Ya no me importaba si el perro estaba mintiendo o no, quería que todo terminara, como fuera. Tu eres un extraño, alguien de quien no tengo idea de su vida y con la que no me siento obligada a nada. Por eso pensé que sería mas fácil, dártelo para tu investigación y que no me importara que fuera a pasar contigo. Pero antes de que llegaras me vi en el espejo y me di cuenta de lo que estaba haciendo: estaba apunto de arruinar tu vida para siempre.

No pude soportarlo, todavía no puedo. Tengo mucha vergüenza de lo que estuve a punto de hacerte y todo lo que espero es que esta advertencia haga que recapacites y dejes de buscar el archivo. Porque puede que te encuentres con alguien mas débil o más inconciente y no dude en obedecer sus palabras las palabras. Todavia estas a tiempo de detenerte.

Sinceramente, Mary E.

Terence me llamó unos días después, estaba en la ciudad y quería verme, lo cité en un café. Mary se había suicidado. Después de cremarla, había decidido revisar sus cosas, sus cuentas de correo y su ordenador. Fue hasta que me contó que había dado con el email que su esposa me mandó, que me di cuenta del verdadero estado en el que se encontraba: era poco lo que quedaba del carácter afable y seguro con el que me había encontrado el año pasado. Me pidió que hiciera caso de lo que su esposa me había advertido. Había encontrado el diskette, etiquetado simplemente como dog, en una estantería, en medio de un libro. Lo había roto y le había prendido fuego hasta volverlo nada más que un pedazo de plástico negro y retorcido. —Silbó —me dijo. Noté su rostro palidecer mientras intentaba tragar saliva y luchaba por explicarme, por encontrar las palabras correctas para explicarme— la cosa silbó, la cosa… —trató de disimular el tono de su voz el temblor de sus manos, dándole un trago a su taza de café:— …la cosa aulló cuando se estaba quemando… —Noté el cambio en su cara, conforme se daba cuenta de lo que me estaba diciendo—como, como si fuera un animal, vivo. Me conmovió, quizá demasiado. Tengo que admitir que no supe como manejar mi encuentro con Terence. Si esto era una broma, era una muy buena. Pensaba, para calmarme, que todo era un engaño. Parecían una pareja seria, pero hey, quién sabe, quizá sólo se habían estado divirtiendo. Luego encontré el obituario de Mary e incluso, encontré una pequeña nota que cubría su muerte en la sección policíaca de un tabloide de Chicago. Estaba muerta, al parecer, aunque ni la nota ni el obituario decían nada acerca de un suicidio. Decidí abandonar definitivamente, mi pasatiempo, sobre todo porque estaba por finalizar el semestre y tenía que concentrarme en los exámenes. El mundo tiene formas extrañas de ponernos a prueba. Casi después de un año completo de que viera al esposo de Mary, recibí otro mail: Para: jml@****.com

De: elzahir82@*******.com

Hola:

Encontré tu correo electrónico en una lista de correo. Tu perfil decía que estabas buscando a smiledog. Yo la vi y no es tan mala como todo el mundo dice. La adjunto. Hay que difundir la palabra palabras. La verdadera imagen no la pondre.

El fin del mensaje todavía me da escalofríos. Mi cliente de Mail mostraba un archivo adjunto. Su nombre, como era de esperarse, era smile.jpg. Consideré si bajarlo o no. Era muy probable que fuese falso, todo lo que había pasado no volvía más probable otro resultado; además, aún no estaba completamente convencido de los dichosos poderes de un simple fichero. El caso de Mary E. me había sacudido, claro, pero, ¿no era una paciente psiquiátrica de cualquier forma? Además, ¿Cómo es que una simple imagen podría hacer lo que se supone que esta hace? ¿Qué clase de criatura es capaz de romper la mente de un ser humano usando como único medio, sus ojos? Por otro lado, no todo podía ser una mentira, algo tenía que existir del otro lado de la leyenda. Si descargaba la imagen, si la miraba, si al final de todo resultaba que Mary se encontraba en lo correcto, si smile.dog venía a mí en mis sueños a exigirme que difundiera su palabra palabras, ¿qué haría entonces, viviría como lo hizo Mary, luchando con todas mis fuerzas durante el resto de mi vida, para no rendirme ante las ordenes de la criatura, hasta finalmente sucumbir a mi propia muerte o mi propia locura? Y si elegía el otro camino, ¿a quién le cargaría algo como esto? En mi intención original, que era escribir un artículo corto sobre smile.jpg, había pensado que podía anexar la imagen como evidencia, pero en esos momentos no esperaba que cualquiera que leyera el artículo, cualquier interesado, terminara afectado. Asumiendo que el archivo adjunto en el mail, fuera genuino, ¿sería lo suficientemente malicioso como para salvarme a mí mismo de esta forma?.

lunes, 4 de noviembre de 2013

¿Sueño o ilusión?

Es de noche, las calles reposan en un profundo silencio, y al mismo tiempo, algunas nubes de tormenta se precipitan sobre el cielo nocturno de la ciudad. De forma centellante, las nubes dan origen a algunos rayos, iluminando en parpadeos luminosos los altos edificios del centro de la ciudad, transformándolos en siluetas proyectadas en el horizonte nocturno.

El silencio es interrumpido por el estruendoso rugir de un trueno a lo lejos, el cual abre paso a una ligera llovizna.

En ese mismo instante, una chica duerme tranquilamente es su cama, indiferente al naciente caos nocturno que da inicio en ese momento. Un segundo trueno se escucha a lo lejos, haciendo vibrar los muros y cristales de la habitación, despertando a la chica por causa de su intensidad.

La chica se incorpora en su cama, algo confundida y des orientada por el abrupto despertar, esto provoca por un instante que se pierda en la profunda oscuridad de su habitación, talla sus ojos en un intento por aclarar su visión, ya que la vista dentro de su habitación está limitada a simples siluetas, las cuales son proyectadas por una luz tenue, producida por algunas lámparas externas, la cual se cuela a través de sus delgadas cortinas. Una vez acostumbrada a la poca luz de su entorno, la chica deja su cama y camina al interruptor de la luz, al accionarlo no sucede nada, lo acciona un par de veces más, pero el resultado es el mismo, no insiste más y se retira algo molesta, atribuyendo el des perfecto a una posible falla en algún transformador cercano. Abre la puerta y se interna en aquel oscuro pasillo que fuera de su habitación, atravesándolo con pasos ligeros, procurando no golpear alguna de las mesitas con sus pies desnudos, al cabo de unos pasos, experimenta una sensación extraña, parecida a un tirón en la altura de la nuca, la intensidad de la sensación es tanta, que incluso se tambalea un poco, con su mano toca su nuca, pero no le da mucha importancia que lo relaciona con el desequilibrio provocado por la profunda oscuridad. Tras unos pasos, llega a las escaleras que conducen a la planta baja, la cual es iluminada por una destellante luz que se cuela al interior, por una ventana de la sala, la chica baja las escaleras y toma rumbo a la cocina, toma un vaso con agua, bebe un poco y lo vuelve a llenar, y entre destellantes parpadeos ,toma rumbo de nuevo a su habitación, justo a mitad de las escaleras, experimenta nuevamente esa extraña sensación de tirón en la nuca, detiene sus pasos y lentamente jira su mirada a sus espaldas, solo para asegurarse que ha sido solo una sensación, y no lo que su mente comienza a maquinar como producto por el temor emergente provocado por la inmensa oscuridad.

Recorre nuevamente el oscuro pasillo con un paso más acelerado, llegando a la puerta de su habitación rápidamente, y al tocar la perilla de la puerta, experimenta nuevamente la extraña sensación con mucha más intensidad, abre la puerta, y sus ojos son testigos de algo abrumadoramente irreal, su mirada se fija en lo que parece ser ella recostada en su cama, y sobre de ella una escalofriante figura encapuchada flotando muy cerca del techo, la chica sorprendida suelta el vaso que sujetaba con su mano, el cual se quiebra al contacto con el piso, el ruido provoca que la entidad volteé a donde se encuentra ella, en sus manos se aprecia una especie de hilo luminosos el cual sujeta con firmeza, mismo que empieza a morder frenéticamente, al mismo tiempo que mantiene su mirada fija en ella, al momento que empieza a mordisquear el hilo luminoso, la chica experimenta nuevamente la extraña sensación, coloca su mano en la nuca, y se percata de algo que no había notado, con sus dedos detecta algo que no debería estar ahí, con su mano sigue lo que acaba de detectar hasta la altura de su cintura, y con sus ojos contempla el mismo hilo luminoso, el cual sigue con la mirada hasta las manos de la entidad, y de sus manos a la frente de la chica que yace acostada en su cama, la chica aterrada, libera un grito por lo que en ese momento contempla y por el inexplicable miedo que experimenta al percatarse del hilo. En un parpadeo la chica se encuentra en su cama, tras revisar su frente y su nuca, atribuye todo lo sucedido a un mal sueño, aun agitada y bañada en transpiración, deja su cama, motivada por la necesidad de refrescar su cara, al momento que abre la puerta de su recamara, la impresión la derriba, haciendo que caiga al piso conmocionada por la impresión provocada por lo que sus ojos contemplan. En el piso, fuera de su habitación, yace el vaso de agua quebrado.

Espejos empañados

¿Por qué cuando estamos solos y cualquier espejo de la casa se empaña, nos apresuramos a limpiarlo con la mano? ¿Alguien se lo ha preguntado alguna vez?

Probablemente no. Se ha convertido en un acto reflejo tan arraigado en nuestras costumbres, que ni siquiera nos detenemos a meditar acerca de este acto de supervivencia, que se remonta a las primeras épocas en las cuales el ser humano necesitaba estar alerta de todo lo que le rodeaba en su medio ambiente; ahora bien, retomando la realidad detrás de algo que pudiera parecer cómico e incluso insulso, tal vez hasta aburrido o simplista dependiendo de quién lo esté leyendo, podría suponerse que detrás de esto no hay nada más que un simple movimiento reflejo, ¿verdad?

Desgraciadamente no es así.

Detente a pensar. ¿Qué hace la diferencia de que en la soledad de nuestro hogar o del baño de un hotel realicemos tal acción, a veces con prisa, hasta asegurarnos de que no volverá a ensombrecerse nuestra visión de lo reflejado; no obstante, cuando estamos en compañía o como mínimo escuchamos los sonidos de la vida a nuestro alrededor, nos remitimos a simplemente hacer unos cuantos garabatos en la superficie

Tú lo sabes, pero no lo quieres pensar siquiera. Sabes por qué cuando entre la regadera y en la bruma del agua caliente no hay un espejo cerca, sientes la necesidad de estar observando los alrededores, incluso mientras meditas bajo las gotas de agua para asegurarte de que continúas a solas. En medio del único sonido del agua y tu propia respiración, sin esperar nada. Normalmente estarías atento a cualquier ruido, hasta que algo fuera de lo común, algo extraño que, a pesar de los sonidos de tu ducha, pudieses oír, algo que te hiciese saltar de terror.

Como «supuestamente» estás desacompañado, mueves rápidamente tus ojos tratando de distinguir la más mínima sombra o movimiento, que te haga salir corriendo o encogerte en una esquina para esperar tu trágico final.

Muy en el fondo, el instinto primitivo de estar prevenido te dice que cuando tienes un espejo cerca, éste debe encontrarse completamente
despejado, permitiéndote ver siempre los alrededores para confirmar tu soledad.

Desde el inicio de los tiempos, cuando el ser humano se mantenía a una distancia prudente del reflejo de las aguas, pero siempre cerca para ver el reflejo de sus alrededores, se ha tenido la certeza del porqué de esta necesidad.

Tal vez tu mente de ser humano «civilizado» se niegue a reconocerlo, pero le es imposible negarlo cuando, en medio de tu tranquila ducha, te das la vuelta y las imágenes se han vuelto borrosas, como una bruma que te impide ver el límite de tu zona segura, y te apresuras a limpiarlo para dejarlo como estaba antes.

Tal vez no deberías hacerlo tan rápido.

Ahora que estás leyendo esto, la próxima vez que sientas que algo no está bien, que un leve crujido ha resonado en las sombras de alguna esquina detrás del cesto de ropa usada o de las cortinas o las toallas y haya un espejo que ha sido empañado por los vapores de la calidez del agua, simplemente no lo limpies.

Ton solo sal de la habitación pretendiendo que todo siga como siempre. Sal a dar una vuelta. Invita a un amigo a quedarse contigo o a visitarte hasta que el ambiente en tu hogar vuelva a ser el de siempre. Deja que el espejo se aclare a solas, eso les dará tiempo de ocultarse nuevamente y tú te evitarás cualquier asunto desagradable que te impida estar en paz por el resto de tu vida.

Después de todo, lo presientes cada vez que estás limpiando el vapor de la superficie y tienes el alma en un hilo, asegurándote en voz alta que cuando el espejo recupere su reflejo, sólo te verás a ti; aun cuando el miedo de encontrar la sombra de algo cerca de tu cuerpo o percibir un rostro asomado sobre tu hombro mientras tu mano limpia lenta y estáticamente el cristal, del cuál caen las gotas otrora cálidas mientras su rostro agarrota y congela tus sentidos.

Recuerda, una vez que los sientas, NO LIMPIES EL VAPOR DEL ESPEJO.

Cualquier persona en sus cinco sentidos que

CUALQUIER historia de espíritus,

perfectamente que no les gusta

descubiertos mientras te están observando.

Mentirosos

Había una vez un joven que vivía en nuestro vecindario llamado Jimmy, que fue acogido por ser un chico seguro y divertido; pero su boca frecuentemente lo solía meter en varios problemas, y nunca aprendía la lección. Cuando la gente le preguntaba por su conducta y sus bromas, él siempre sonreía, y decía, “La honestidad es la mejor política, al menos ellos no me ocultan nada mí, ni yo les oculto nada a ellos”.

Un día, uno de los chicos que se enfadaba constantemente por las bromas pesadas de Jimmy reunió a un grupo de amigos suyos a los que tampoco les agradaba Jimmy, y lo acorralaron en el laboratorio de ciencias.

Brett, el cabecilla del grupo, le dijo mientras lo miraba con su cara amenazadora: “Tu boca te metió en esto… recuérdalo”. Cogió un bote de ácido sulfúrico de un estante del laboratorio y se lo arrojó en la cara. Se le quedaron viendo mientras Jimmy gritaba de dolor y el ácido derretía lentamente su cara, antes de mofarse de él y salir corriendo fingiendo estar alarmados y buscando ayuda.

Cuando la ambulancia llegó y atendieron a Jimmy, el director preguntó al resto de los adolescentes si sabían lo que pasó. Brett explicó que pasaron por el salón y vieron a Jimmy merodear por la sala del laboratorio, y que, para el momento en que entraron, ya estaba en ese estado. Los otros miembros del grupo se unieron y respaldaron a Brett con otros datos falsos; Jimmy trató de protestar, pero su terrible agonía lo mantuvo callado. El director asintió y dijo que iba a hablar con ellos después de que escuchase la versión de Jimmy, una vez que le dieran de alta.

Pasaron los días y Jimmy permaneció en la unidad de cuidados intensivos. Los médicos se esforzaban por salvar lo poco que quedaba de su rostro; su visión seguía intacta en uno de sus ojos y su mandíbula seguía resistiendo a pesar de la pérdida de carne. Aún era incapaz de hablar, sólo se quedaba sentado en la camilla del hospital todo el día, mirando al techo con sus ojos sin pestañear, inyectados en sangre y llenos de resentimiento.

Cuando salió del hospital, tiempo después, nunca respondía a lo que se le decía con otra cosa que la palabra “mentirosos”. Su vida social se esfumó por completo; incapaz de sonreír o incluso de hacer una broma inocente, se recluyó en su habitación y comenzó a planear. Pensamientos vengativos y enfermizos empezaron a irrumpir en su mente, se vengaría de todos, uno por uno, los diezmaría, los cortaría en rodajas y quemaría sus restos. Esperó pacientemente hasta que el grupo fuese vulnerable, por la noche, cuando se despidieran entre sí y cada uno partiera a su casa. Entonces atacaría.

Ese fin de semana, Brett recibió un paquete por correo. Curioso, lo abrió y encontró una cinta de video que tenía escritas las palabras “Para ti” en la parte frontal. La colocó en el reproductor y se puso a verla.

Era un video casero grabado por alguien desconocido que no habló en lo absoluto durante toda la película. En el inicio, la cámara apuntaba a la fecha de un periódico, era de ayer. Mientras la cámara se alejaba, se podía ver que estaba en un sótano. En medio de la sala colgaba una bombilla que iluminaba una parte del cuarto, y debajo de ella, delante de la cámara, con sus manos sobre las rodillas, se encontraba uno de los amigos de Brett. Estaba desnudo, con una venda sucia alrededor de su cara y una mordaza en su boca. Su cuerpo estaba cubierto de sangre, quemaduras desagradables, moretones y cortes.

El camarógrafo retiró la mordaza de la boca del niño llorando y éste le suplicó de inmediato que lo llevara a casa: “Por favor, POR FAVOR déjame ir… yo… ¡hice lo que querías! Oh Dios… Jesse, Mike, Keith… ¡Tú me has hecho un puto carnicero! Sólo… me quiero ir a casa… por favor”, repetía una y otra y otra vez, balanceándose de atrás hacia adelante.

Las piernas de Brett comenzaron a temblar y sintió la bilis en su estómago, podía ver los cuerpos quemados y mutilados en el fondo del cuarto. Los cuerpos de sus amigos.

El camarógrafo se acercó a la barbilla del chico y la levantó, alentándolo a ponerse de pie. Luego, lo puso de espaldas a la cámara. Tenía una herida más grande que las anteriores, formando la palabra “MENTIROSOS”. El camarógrafo se lo llevó hacia una puerta fuera de la pantalla y la cámara se apagó…

Cuando se inició de nuevo, ya no estaban en la casa, estaban en las afueras de un bosque espeso cubierto por una densa capa de nieve, y ya no parecía ser el mismo hombre el que sostenía la cámara. Era el amigo de Brett, que temblaba y murmuraba algo mientras sostenía la cámara por 30 segundos, apuntando en dirección a unos árboles en la distancia.

Se escucharon pisadas acercándose. El niño empezó a gritar y llorar en lo que el sonido de las pisadas sobre la nieve se hacía audible desde aparentemente todos los ángulos.

Se detuvo.

Él se volteó rápidamente encontrándose con la cara destrozada de Jimmy; un terrible alarido estalló por los parlantes y la palabra “MENTIROSOS” apareció antes de que la cinta se interrumpiera abruptamente.

Brett sentía que se iba a desmayar. Aseguró la puerta de su entrada, sabiendo lo que le esperaba. Justo al voltearse para salir corriendo, chocó con algo y cayó de espaldas contra el suelo.

De golpe, sintió cómo el ácido era derramado lentamente sobre su cara. Lo último que llegó a ver y escuchar fue la palabra “mentirosos”, y la cara de Jimmy, deformándose en una sonrisa enfermiza…